IV Centenario muerte Cervantes y Shakespeare


Este año se conmemora el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Son 400 años los que nos separan de dos grandes maestros de la literatura. Sin embargo, su discurso retórico y poético sigue vigente en nuestros días.

En El Árbol de los Clásicos, queremos rendir un especial homenaje a dichas figuras a través de 3 títulos de nuestra colección:

Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha y Novelas Ejemplares

William Shakespeare: Hamlet

En estos libros hay varias referencias a la fugacidad del momento y a la culminación de la vida, sobre la sucesión de acontecimientos y la relativa importancia que adquieren según la cercanía o lejanía con el momento presente.


 

Don Quijote de la Mancha

Primera parte, capítulo XV

Don Quijote y Sancho Panza debaten sobre las desventuras de los caballeros y el modo de afrontarlas con dignidad:

“Con todo eso te hago saber hermano Panza, que no hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que muerte no consuma. Pues ¿qué mayor desdicha puede ser —replicó Panza— de aquella que aguarda a que el tiempo la consuma y a la muerte que la acabe?”

Hamlet

Acto V, escena I

Hamlet se lamenta de la muerte de un bufón de la corte mientras sujeta su calavera en la mano:

“¡Ay! ¡Pobre Yorick! ¿Qué se hicieron de tus burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes que animaban la mesa con alegre estrépito? Ahora, falto ya de músculos, ni puedes reírte de tu propia deformidad…”.

Novelas ejemplares

En la novela “El coloquio de los perros”, la bruja “La Cañizares” reflexiona sobre la perdurabilidad de los momentos mientras cuenta sus vivencias como hechicera:

“Pero esto ya pasó, y todas las cosas pasan; las memorias se acaban, las vidas no vuelven, las lenguas se cansan, los sucesos nuevos hacer olvidar los pasados”.
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Y PARA TI… ¿QUÉ SIGNIFICA EL PASO DEL TIEMPO? ¿CON QUÉ FRASE LO EXPRESARÍAS?

 

ESTAS SON LAS FRASES DE LOS GANADORES DEL CONCURSO IV CENTENARIO:

 

María del Carmen Esteban Gallego

El paso del tiempo, dulce en su gloria, es como el cauce de un río. Llega, pasa, y no vuelve atrás más que en maderas a la deriva tristemente llamadas recuerdos. El paso del tiempo significa crecer, o no hacerlo. Significa disfrutar de la cualidad de ser persona hasta que esa cualidad deja de serlo. Significa ser, o no ser. E ahí la cuestión.

Aunque lo verdaderamente importante del paso del tiempo es que es irreversible. Infinito. Hasta que se acaba. Hasta el día en el que el tiempo deje de ser tiempo, no veremos condicionados por esta unidad de vida, medida y cantidad. Yo, con mis pocos años de vida, no me he detenido jamás a pensarlo. O tal vez sí. Solo sé que si dedicamos nuestro escaso y escurridizo tiempo a pensar en su curso, jamás podremos hacer algo que realmente deje huella en el mismo.   A menos, claro está, que seamos Shakespeare.

 

Cristina Mainar Martín 

Quizá mi respuesta sea harto simple, pero, para mí, el paso del tiempo significa VIDA. Vida con letras mayúsculas, vida con los momentos que se quedan grabados en la mente como una película, momentos olvidados, momentos imaginados. Vida con la banda sonora de risas, llantos, gritos, canciones inolvidables, charlas que se prolongan hasta el amanecer.

Y, como he dicho, la vida son momentos, pues, como el tópico eterno dice, “CARPE DIEM”. Hay que sobrellevar el paso del tiempo viviéndolo, parece simple. En mi más sincera opinión la palabra “vivir” significa aprovechar el momento actual, pues el tiempo no va a darnos segundas oportunidades. Y si, vivir conlleva momentos malos y tristes pero, podemos amar, reír, llorar. Y cuando el tiempo pase para nosotros podremos decir que hemos vivido.

Y, como dijo Shakespeare, “si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado”. Con su permiso yo termino mi respuesta cambiando esta frase: “si no recuerdas la más ligera locura en que el tiempo te hizo caer, no has vivido.”

 

Miren Ramos 

El tiempo es un pliegue en la piel, una arruga, un pellizco de vida. Blandito como esa piel gomosa y definitivo como la aparición frente a un espejo. El tiempo es la arruga del alma porque todos la esperamos, la odiamos, la mecemos, la olvidamos… Nuestro tiempo, nuestra herida natural en el tejido de la vida.